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Casas Convivenciales para el abordaje integral de Consumos problemáticos.

El consumo problemático de drogas entendido como un  fenómeno multidimensional y complejo en tanto se asienta sobre procesos históricos, económicos, sociales y culturales. No es pensado como un problema de drogas, sino de personas donde lo central es el vínculo que tiene la persona con las sustancias y cómo se inscribe en el trayecto de vida de cada unx. Esto supone entender que “la droga” no existe de manera aislada a las variadas y diferenciadas formas de consumo, ese proceso de producción y reproducción de la vida social se desarrolla en un determinado contexto.


El acceso a procesos de rehabilitación en la provincia y en la ciudad ha mostrado dificultades para concretar el acceso por parte de los sectores populares a dispositivos de internación. Existen comunidades privadas que convenian con el estado en donde las dinámicas son muy diferentes a la propuesta de abordaje que establece la ley de salud mental.  Este proyecto resignifica estos espacios como casas comunitarias donde se inician procesos de cambio voluntarios de las personas a partir de un abordaje desde una perspectiva integral.


OBJETIVO:
Generar dispositivos de Casas convivenciales de Abordaje Integral de Consumos problemáticos, para el acceso a procesos terapéuticos de los sectores populares.
En las casas convivenciales de Abordaje integral de consumos problemáticos se propone construir un proyecto terapéutico para y con cada persona, abordando su singularidad y teniendo como horizonte la construcción de un proyecto de vida.
Apuntando al trabajo sobre la responsabilidad, el cuidado, la autonomía y la convivencia con otrxs en la grupalidad. Garantizar procesos de cambio de vida en un tiempo determinado según cada persona donde se garantice la habitabilidad de un espacio común, con el acceso a alimentos, educación y formación.


PROPUESTA:
La Ley de Salud Mental 26.657, sancionada en noviembre de 2010 y reglamentada en mayo de 2013, en su artículo 4 establece: “Las adicciones deben ser abordadas como parte integrante de las políticas de salud mental. Las personas con uso problemático
de drogas, legales e ilegales, tienen todos los derechos y garantías que se establecen en la presente ley en su relación con los servicios de salud”.
Esta normativa concibe a quienes transitan las problemática de consumos como sujetos de derechos y favorece abordajes interdisciplinarios e intersectoriales, de base comunitaria.